LA CERVEZA, FUENTE DE UNA DIETA SALUDABLE por Anna Gascón y Albert Tintó

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A lo largo de la historia de la cerveza ha acompañado a la humanidad durante milenios, formando parte de la dieta de muchas civilizaciones y culturas antiguas. Uno de los ejemplos más importantes se encuentra en el antiguo Egipto, donde la cerveza era un pilar básico de la comida cotidiana, de modo que incluso se utilizaba para pagar el jornal de los trabajadores. En últimos siglos, este papel ha desaparecido y la cerveza se ha convertido principalmente en una bebida de consumo masivo, que incluso en las últimas décadas ha ido derivando más hacia el concepto de un refresco.
Un gran número de estudios médicos y nutricionales llevados a cabo en los últimos años, han demostrado las muchas propiedades beneficiosas que el consumo moderado de cerveza tiene para la salud humana, ya que se ha podido determinar que proporciona casi todos los nutrientes que el ser humano necesita para sobrevivir.
La cerveza es una bebida compleja, producto de la fermentación por parte de la levadura de un mosto que se ha obtenido de agua, cereal y lúpulo. Aproximadamente el 90% de su composición es agua, pero además, contiene más de 400 componentes responsables de múltiples propiedades nutricionales y funcionales para el organismo. A continuación citamos algunos de estos nutrientes más relevantes y significativos.
Los hidratos de carbono representan entre el 6 y el 8% de la composición de la cerveza. Son principalmente azúcares de cadena corta o moderadamente larga que la levadura no es capaz de consumir durante la fermentación. Estos azúcares se llaman maltodextrinas y tienen como principal característica que nuestro cuerpo los metaboliza más lentamente que los azúcares simples, por lo que favorecen la liberación de glucosa en el torrente sanguíneo poco a poco, sin generar picos de glucosa. Esta propiedad es importante ya que el aumento del azúcar en la sangre con frecuencia incrementa el riesgo de problemas cardiovasculares y puede causar una reducción en la función mental, disminuyendo los niveles de atención y coordinación. Es por ello que también encontramos las maltodextrinas como uno de los principales azúcares en bebidas especializadas para deportistas.
La cerveza es rica en minerales como el silicio, flúor, magnesio, potasio y calcio, entre otros. Cabe destacar su alto contenido en silicio, mineral muy importante para el crecimiento, desarrollo y regeneración de hueso y tejido conectivo. De hecho la cerveza es, junto con el plátano, la principal fuente de silicio en nuestra dieta. Por otro lado, el bajo contenido en sodio de la cerveza, la hace una bebida muy recomendable para pacientes que sufren de hipertensión arterial. Además, la gran diferencia entre los niveles de sodio y potasio que contiene es la principal causa de su importante efecto diurético. Esta fuerte activación del funcionamiento de los riñones también ayuda a reducir el riesgo de aparición de ciertos tipos de cálculos renales.

La cerveza es también una fuente importante de vitaminas, especialmente del grupo B, entre las que cabe destacar el ácido fólico y la colina, dos vitaminas que gran parte de la población humana no cumple con las dosis diarias recomendadas. Niveles bajos de estas vitaminas pueden causar ciertas disfunciones cardiovasculares y anemia. La ingesta de dos botellas de 330 ml de cerveza contiene alrededor de 40 mg de ácido fólico y 70 mg de colina, que cubre casi el 10% de la dosis diaria recomendada de estas vitaminas.
Otra importante contribución de la cerveza son los polifenoles como los flavonoides y ácidos fenólicos. Los polifenoles se encuentran en los tejidos vegetales y actúan como antioxidantes naturales, participan en la protección contra enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos responsables del envejecimiento del organismo y la aparición de células cancerosas.
Otro componente importante es la fibra soluble. Esta evita el restreñimiento, contribuye a la disminución de la hipercolesterolemia y a la prevención del cáncer de colon. El consumo moderado de cerveza puede aportar hasta el 17% de la ingesta diaria recomendada.
La cerveza contiene un bajo nivel alcohólico, normalmente representa entre 4% y 6.5% de su volumen. El alcohol en cantidades moderadas se asocia con un menor riesgo de sufrir enfermedades y accidentes cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y diabetes mellitus, entre otras.
No debe olvidarse sin embargo, que los efectos beneficiosos de la cerveza se observan únicamente cuando el consumo es moderado y responsable, y que la dieta y el estilo de vida que lleva cada persona son fundamentales para lograr un buen estado de salud. El alto consumo de cualquier bebida alcohólica puede ser dañino y se asocia con problemas de salud crónicos como el cáncer y la hipertensión. Además, si se está tomando medicamentos, si se debe conducir, o en el caso de las mujeres embarazadas; el consumo debe ser nulo. Un consumo moderado de cerveza no debe exceder 30 g/día para los hombres (tres vasos de 250 ml) y 20 g/día día para las mujeres (dos vasos de 250 ml).
Todas estas propiedades y muchas más, hacen de la cerveza una bebida ideal para quitar la sed y acompañar las comidas, enriqueciéndolas con nutrientes y ayudando a lograr una mejor salud y una dieta equilibrada. Además, en Art no pasteurizamos ni filtramos la cerveza, y esto ayuda a mantener mejor sus propiedades nutricionales, ya que el uso de tratamientos térmicos y físicos las puede alterar. Por esta razón recomendamos un consumo responsable de nuestras cervezas, para que también se pueda disfrutar de sus múltiples propiedades nutricionales y beneficiosas para la salud.